viernes, 23 de septiembre de 2011

En el autobús

Los viajes semanales a la capital, cuando estudiaba. Siempre me sentaba solo, al lado de la ventanilla. El asiento del pasillo permanecía libre. Los otros pasajeros me miraban con desprecio y pasaban de largo. Estoy seguro de que muchos permanecieron de pie con tal de no sentarse a mi lado. Les daba asco.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Lo que ganan los profesores

Todo por 1.900 euros al mes. Nada más. Lo que ganan, más o menos, las hetairas. Aunque su trabajo es mucho más digno.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ruinas

Todo florece alrededor, mientras que yo me he agostado.

domingo, 11 de septiembre de 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Tiene prisa?

-¿Es usted...?
-Sí.
-Llamo del banco. ¿Tiene ahora tiempo?
-Sí. Si es rápida.
-Está bien. Le llamaré otro día.
-...
-Hasta luego, señor...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Feo

-He venío a verte.
-¿No tenías que hacer el examen?
-No, yo no hago examen. He venío a ver si seguías igual de feo.
-Déjale, nena.
-¡Qué feo eres!
-Yo sí he hecho las actividades.
-¿Todas?
-Sí. Toma.
-Pues, si están todas, puedes irte.
-Entoces, ¿ya puedo irme? ¿Estoy aprobá?
-Sí, si has hecho todas las actividades. Espero que este año trabajes desde el principio.
-Me tienes que poner un cuadernillo como éste.
-Este curso tendrás un libro, pero con las mismas actividades.
-Adiós. Que lo pases bien.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Tambores, tambores en lo profundo

Ya se acerca el nuevo curso. Como se leía en la Crónica de Moira, se escuchan tambores, tambores en lo profundo.

martes, 30 de agosto de 2011

Incentivo de rendimiento

Hoy me ha llegado por internet la nómina. En el apartado de atrasos, aparece el llamado Incentivo Rendimiento Funcionario. Seiscientos euros, a los que se aplican los correspondientes impuestos; casi quinientos euros netos. Es una cantidad que a lo largo de decenas de años, la consejería de Educación se ha ido ahorrando no ajustando la subida de sueldos a la inflación y que ahora entrega por medio de un incentivo siempre que se mejoren los rendimientos escolares. No el salario del miedo del que hablaba el libro, sino el salario de la vergüenza.

Y alguien, en Torre Triana, con una sonrisa de oreja a oreja.

Esfacteria

Por la acera, directo hacia mí, el jefe de estudios del IES T***. Me había dado clase, casi treinta años atrás, y luego, durante un aciago curso escolar, fue mi compañero. Hundí la mirada en la punta de mis zapatos, como dice Aristófanes que hacían los avergonzados espartanos de Esfacteria.

-Se ha quedado mirándote -me dijo mi amigo.

lunes, 29 de agosto de 2011

El colegio

¿Por qué cárceles y colegios se parecen tanto?