martes, 15 de noviembre de 2011

El ganador del certamen literario

Hoy, en el periódico local, entrevistaban al ganador de un certamen literario al que estuve a punto de presentarme. Si no lo hice, fue porque, cuando se cerraba el plazo de enviar el relato, estaba pasando por una etapa hipercrítica. (Sigo sin reconocer que carezco de talento.) El ganador del certamen para el que yo no tuve valor de presentarme confiesa en la entrevista que él no participa en los concursos literarios para ampliar su currículo, sino para ganar dinero. Sólo por el dinero…

lunes, 14 de noviembre de 2011

Génesis 3, 19

Día largo.

Por la mañana, tres horas de clase. Insoportables. Para mi desgracia, cuando faltaban diez minutos, una alumna me ha dicho que mi obligación era soportarla. Ha sido la gota que ha colmado el vaso: se había pasado tres cuartos de hora hablando, cantando, levantándose, acusándome de racista, pues al parecer es un comportamiento racista pedirle que se permaneciera en silencio. Ah, la guardia de recreo. ¿Quién se inventaría las guardias de recreo?

Cuando he salido del instituto, he ido a la capital, para acompañar a madre al hospital: no sabía nada de la operación de padre, que hace dos semanas era urgentísima. La médica nos ha dicho que estaba a punto de llamar, que la operación será el jueves. Me hubiera gustado preguntarle algo más, pero tenía prisa.

He acompañado a madre a casa y he comido allí.

Por la tarde, reunión de equipos educativos. Yo, enfadado después de lo que pasó el viernes, como Yago, no he abierto la boca, no he dicho nada. Me resultan tan pesadas estas reuniones. A las seis y media, cuando íbamos a empezar con 1º B, he tenido que marcharme porque tenía cita con el médico. Cuando ha visto los resultados, me ha dicho que, después de todo, los análisis no han salido tan mal, que debo tratar de caminar cada día.

Cuando he llegado a casa, la camisa se me pegaba al cuerpo, estaba sudando. Sudo mucho, no hay nada que pueda hacer al respecto, incluso en un frío y lluvioso día como ha sido hoy.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La soledad

La soledad corroe, y a veces es dolorosa, muy dolorosa. Aunque lo contrario casi siempre es peor.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Océanos de fuego

Los siete días han sido tan tristes y funestos que sólo esperaba la oportunidad de desquitarme con un fin de semana tranquilo, encerrado en casa: algunos buenos libros, dos o tres episodios de las series que sigo y cuatro o cinco películas.

Para el mediodía del sábado me decidí por una película épica, Océanos de fuego. No la había visto cuando la estrenaron en los cines y sentía curiosidad. Viggo Mortensen es uno de los pocos actores actuales que realmente me gustan: Strider, Tom Stall, el padre de La carretera, Nikolai, Alatriste...

La película fue decepcionante. La trama, increíble. El desenlace, ridículo: una carrera de cinco mil kilómetros que se decide en el último segundo. O quizá no me gustó porque en estos tiempos no tengo humor para nada...



En fin, lo único bueno de la película fue Zuleikha Robinson. Hermosísima.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Lord Jim

Siempre me alcanza, es inevitable. Lo llevaba esperando desde hace mucho tiempo y llegó, quizá en el peor momento.

Fue la jefa de estudios. Yo había esperado al director, pero este me desprecia demasiado: hace años que no cruza una palabra conmigo.

Me hablo de mis problemas... Traté de excusarme. Pero no había excusa. Tenía razón: soy un inútil.



Hubo una coda. Más tarde fui al centro comercial: tenía que comprar pan, leche, azúcar, comida necesaria para la siguiente semana, y llenar el depósito. Al poco de entrar en el hipermercado vi a la antigua jefa de estudios del C... Simplemente, podría olvidarme, pero, a diferencia de otros, me odia, y habla mal de mí a otros antiguos compañeros.

Cuando la vi, mi primera intención fue huir del hipermercado, pero ya he dicho que necesitaba comprar. Desde luego, cada vez que me adentraba en un pasillo tenía más miedo que un solitario soldado alemán en la retaguardia del frente oriental.

martes, 8 de noviembre de 2011

La 5ª de Chaikovski

La 5ª de Chaikovski, una sinfonía triste para este triste momento.

viernes, 4 de noviembre de 2011

221 mg/dL

Esta mañana he recogido los resultados de los análisis. Apresuradamente, he buscado la prueba de colesterol: 221 mg/dL. Los valores normales se encuentran entre 130 y 220. En fin, tengo hipocolesterolemia.

Hace tres meses, comencé a comer menos. En este tiempo, he bajado siete kilos. Creía que sería suficiente para reducir el colesterol, que unos análisis del año pasado situaban por encima de 230 mg/dL; la cifra exacta no la sé porque arrojé los resultados a la basura.

Ahora tendré que cuidarme... ¿Cuidarme? ¿Para qué?

jueves, 3 de noviembre de 2011

Cincuenta céntimos

Son las nueve y veinticinco. Llego al trabajo adormilado. ¡La máquina de café! La máquina de café será mi salvadora. Un café con leche me despejará. Echo una moneda de dos euros. La máquina me devuelve dos monedas de cincuenta. Faltan cincuenta céntimos. Toco todos los botones, pero no hay solución: la máquina se ha quedado con medio euro.

A la siguiente hora, en el recreo, un profesor se jacta de que acaba de echarle a la máquina una moneda de euro y de que ésta le ha devuelto dos de cincuenta céntimos. Engreído, se jacta de su suerte.

-Me he tomado el café gratis -les dice a todos.

Estoy a punto de decirle algo, pero prefiero continuar callado. Este es el tipo de cosas que siempre me ocurren a mí. Mi mala suerte. Ni siquiera sería un consuelo pegarle una patada a la máquina de café: dependo tanto de ella.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gatos y perros

Me gustaría tener un perro, un pequeño perro que se alegrara cuando llegara del trabajo, que corriera entre mis piernas, que se subiera sobre mis rodillas cuando estuviera viendo la tele, que arañara por las mañanas la puerta de mi dormitorio. Pero me temo que mi piso es minúsculo y, ¿a quién voy a engañar?, si malamente me ocupo de mí mismo, ¿cómo podría cuidar de un perro? Tener que sacarlo todos los días varias veces, alimentarle, llevarle al veterinario, lavarlo...

Me las apañaría mejor con un minino: los gatos se encargan ellos mismos de asearse, supongo, y buscan su propia comida. Al parecer, se pasan dormidos todo el día; sospecho que llevan el tipo de vida que les gustaría llevar a muchos humanos.


martes, 1 de noviembre de 2011

Todos los santos

Se había convertido en una costumbre acompañar a mis padres al cementerio, ayudar a madre a poner la escalera para alcanzar el nicho de la abuela, llevar las flores, encender las velas. Pero este año me he quedado en casa, leyendo, descansando.

Me hubiera gustado sobre todo visitar la tumba de mi tía, muerta con 35 años, con menos edad de la que tengo yo ahora. Ella, enferma desde que era niña, sólo vivía a través de sus sobrinos. Quizá esperara mucho de mí, su favorito; sin duda, la habré decepcionado.