sábado, 8 de octubre de 2011

El agote, de Gaizka Arostegi

Lo previsible: un agote que se enamora de una muchacha navarra, un amor imposible, no aceptado por la sociedad.

Imagino otra trama: un agote enamorado; la mujer, que no le trata con demasiada adustez, no deja de tener en su interior los mismos prejuicios que todos. La aparente falta de acritud de la mujer le hace pensar al agote que tendría alguna oportunidad con ella, intenta ganar su simpatía, trata de cortejarla. Cada vez que está junto a ella se siente el hombre más feliz del mundo, se siente un hombre normal. Al final, el agote se da cuenta de que no tiene ninguna oportunidad, de que la mujer siente por él el mismo desprecio que sienten todos.

viernes, 7 de octubre de 2011

La suerte en tus manos

Necesito algo que me dé fuerzas para poder alcanzar los viernes: la semana es muy larga, demasiado. Hace unos meses, zapeando, encontré este programa. Iba a quitarlo enseguida pues yo, desde luego, no juego a la lotería: pierdo siempre y hago perder a la gente. Sí, soy un gafe; estropeo todo lo que toco.

Fue una iluminación encontrar a Silvia Salgado. Llevaba una minifalda escandalosa, y no dejaba de sonreír. Pensé durante un momento que era una de esas jovencillas que dejan de aparecer después de cuatro o cinco años; sin embargo, buscando información sobre ella, descubrí que tenía mi edad.

Durante el verano, Silvia Salgado desapareció de la pantalla y la sustituyó una presentadora mucho más joven. Siempre que pasa eso me asusto un poco, pues nunca está asegurado que los programas o los presentadores vuelvan después del verano. Pero ella regresó, con la misma sonrisa de siempre y el mismo gusto por las faldas cortas.

A veces pienso con tristeza en ella –soy demasiado dado a la tristeza. Todo su trabajo es salir veinte minutos en un programa en La 2, que nadie ve, que sólo ven unos pocos irritados ludópatas para apuntar unos números de lotería. Quién sabe, quizá cuando gane el PP la coloquen en otro programa un poco mejor y pongan aquí a Pepa Bueno. Quizá la echen, y también echen a Pepa Bueno.

(Ella es tan diferente a Pepa Bueno: ésta tiene un punto de dureza, de amargura; Silvia Salgado parece tan dulce.)

La promesa de los viernes. Soporto la semana para poder verla. Durante veinte minutos...

miércoles, 5 de octubre de 2011

Burakumin

Los agotes de Japón, los burakumin, no se pueden mezclar con el resto de la población, no pueden tener los mismos trabajos que los otros japoneses, deben casarse entre sí. Sin embargo, los burakumin, como los agotes españoles, tenazmente contumaces, tratan de confundirse con el resto de la población: abandonan sus aldeas, se trasladan a regiones lejanas, cambian sus apellidos, su forma de vestir.

Para protegerse de ellos, de los burakumin que tratan de hacerse pasar por japoneses, fue por lo que tuvieron que hacerse público el koseki, el registro de familias.



Nunca serán nada más que burakumin: no hay forma de luchar contra el desprecio.

lunes, 3 de octubre de 2011

Parte de amonestación

Cuando el profesor estaba recogiendo unos papeles que había en el suelo, cerca de la papelera, la alumna le ha dicho: “Recoge la basura, que pa eso te pagan”.

viernes, 23 de septiembre de 2011

En el autobús

Los viajes semanales a la capital, cuando estudiaba. Siempre me sentaba solo, al lado de la ventanilla. El asiento del pasillo permanecía libre. Los otros pasajeros me miraban con desprecio y pasaban de largo. Estoy seguro de que muchos permanecieron de pie con tal de no sentarse a mi lado. Les daba asco.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Lo que ganan los profesores

Todo por 1.900 euros al mes. Nada más. Lo que ganan, más o menos, las hetairas. Aunque su trabajo es mucho más digno.

martes, 13 de septiembre de 2011

Ruinas

Todo florece alrededor, mientras que yo me he agostado.

domingo, 11 de septiembre de 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

¿Tiene prisa?

-¿Es usted...?
-Sí.
-Llamo del banco. ¿Tiene ahora tiempo?
-Sí. Si es rápida.
-Está bien. Le llamaré otro día.
-...
-Hasta luego, señor...

viernes, 2 de septiembre de 2011

Feo

-He venío a verte.
-¿No tenías que hacer el examen?
-No, yo no hago examen. He venío a ver si seguías igual de feo.
-Déjale, nena.
-¡Qué feo eres!
-Yo sí he hecho las actividades.
-¿Todas?
-Sí. Toma.
-Pues, si están todas, puedes irte.
-Entoces, ¿ya puedo irme? ¿Estoy aprobá?
-Sí, si has hecho todas las actividades. Espero que este año trabajes desde el principio.
-Me tienes que poner un cuadernillo como éste.
-Este curso tendrás un libro, pero con las mismas actividades.
-Adiós. Que lo pases bien.